11 de abril 2011
Juárez mira a Madero
Edna García
¡Quiero ser un hombre! Grita el señor
cargando su pesada masculinidad
por las calles grises y sedientas.
¡Quiero ser una mujer! Grita la muchacha
con su ondulante cuerpo a cuestas
en el tibio crepúsculo citadino
Las gentes se cruzan, agobiantes sudores
las morenas manos llevan sodas
las sonrisas fluyen memorizadas
de las largas y dóciles entregas al televisor
La joven mujer con los brazos agujerados
y llenos de inflamadas protuberancias
lleva de la mano al pequeño niño
que mira la vida con asombro
El joven muchacho con el brazo
derecho lleno de piquetes y protuberancias
mira alerta a su alrededor, gafas
oscuras en la brillante cabeza
¡Quiero otra vez mi ciudad!
gritará alguien cuya voz se pierde
entre el sordo rugir de los camiones
¿Pero dónde estabas tú, rostro anónimo,
que gritas desde la sofocada masa
que silencia tus aullidos?
¿Dónde estabas cuándo las sombras
furtivas esgrimían el reluciente metal
en las incipientes madrugadas?
Ahora transitas entre los murales
de aquel que grita aquí estoy, existo
jeroglíficos de algún secreto lenguaje
Ahora caminas entre las gráciles
imágenes que seductoras invitan
hacia un mundo sin fin de deseos
Te deslizarás esquivando los despojos
que se acumulan en los resquicios
bajo el radiante sol cantado por el poeta
Preguntarás al señor
¿se puede ser un hombre?
interrogarás a la muchacha
¿Se puede ser una mujer?
Llevarás de la mano a un niño
y en la otra a una niña
pensando que es mejor
no pensar, que es mejor vivir
Sin descender al infierno…
Inicio ésta bitácora personal dedicada a mi Genius que llamaré Ulises. En al antigua Roma el Genius era un espíritu, una especie de doble espiritual...
En “La flor de Colerdige” (Obras completas, 1974) Jorge Luis Borges reflexiona sobre la idea que todos los autores son un solo autor. Cita algunas opiniones:
Angelus Silesius dice en el S XVII que todos los bienaventurados son uno y que todo cristiano debe ser Cristo.
Otro escritor dijo “Diríase que una sola persona ha redactado cuántos libros hay en el mundo (Emerson, Essays, 2, VIII)
Shelley, 20 años antes dictaminó que todos los poemas del pasado, del presente y del porvenir son episodios o fragmentos de un solo poema infinito, erigido por todos los poetas del orbe (A defense of Poetry, 1821).
Finaliza su ensayo confesando “ Durante muchos años, yo creí que la casi infinita literatura estaba en un hombre. Este hombre fue Carlyle, fue Johannes Becker, fue Whitman, fue Rafael Cansinos Assens, fue De Quincey”
Yo quiero invitarte a escribir estas páginas del libro que juntos podemos hacer con nuestro fluir, nuestras ideas, nuestros aullidos, la imaginación desbordada, los sentimientos en esta república de Genius.
Escríbeme a ednagarcz@gmail.com
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